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Los primeros celtas arribaron a Irlanda alrededor de 1600 a.C. Políticamente los celtas dividieron Irlanda en cuatro provincias: Leinster, Munster, Ulster y Connacht. En 1556 Inglaterra confiscó territorios irlandeses y puso allí colonos ingleses que llevaron con ellos a Irlanda arrendatarios y sirvientes.
Por el Acta de Unión de 1800, Irlanda fue incorporada al Reino Unido. Irlanda del Sur se convirtió en una región autónoma dentro del Reino Unido. Los otros seis condados ubicados en el Noreste pasaron a ser Irlanda del Norte, con gobierno en Belfast y representación en el parlamento británico de Westminster.
Enfrentado a crecientes disturbios, en abril de 1969 el gobierno de Irlanda del Norte solicitó la presencia de tropas británicas para proteger las instalaciones estratégicas de la región. Se eliminó el gobierno de Belfast y se instaló un sistema de "gobierno directo" desde Westminster.
En la elección de 1973 en la República de Irlanda, el Fianna Fail (nacionalista conservador), partido con 44 años al frente del gobierno irlandés, fue derrotado. También mantuvo estrechos lazos en Irlanda del Norte con John Hume, del Partido Laborista y Social Demócrata, y con Gerry Adams, líder del Sinn Fein. El texto, negociado por ocho partidos políticos, bajo el auspicio de Londres, Dublin, y Washington, contempló una autonomía limitada para Irlanda del Norte con la creación de una Asamblea legislativa y organismos de cooperación norte-sur. El pacto franqueó un primer obstáculo cuando el líder unionista protestante David Trimble obtuvo el apoyo de su partido, el Partido Unionista del Ulster. Solo dos partidos protestantes extremistas se opusieron: el Partido Democrático Unionista, del reverendo Ian Paisley, y el Partido Unionista del Reino Unido, de Robert McCartney.
Conjuntamente con la asunción del nuevo gobierno, la República de Irlanda retiró el reclamo constitucional sobre el norte de la isla, presente en el texto desde su independencia del Reino Unido. Londres suspendió preventivamente la Asamblea Legislativa y el Consejo Ejecutivo del Ulster, y asumió la responsabilidad por la dirección y control de Irlanda del Norte.
En enero del 2004 la República de Irlanda asumió la presidencia rotativa de la UE por el término de 6 meses.
El irlandés fue reconocido, en junio de 2005, por parte de la UE, como la vigésimo primera lengua oficial. Anterioremente se le había otorgado el estatus de lengua de tratados. El canciller irlandés, Dermot Ahern, señaló su beneplácito y consignó que, a nivel europeo, se afirmaba "la dignidad y estatus de la primera lengua oficial" de los irlandeses, lo que fue considerado por Ahern como un importante paso práctico para la lengua irlandesa. El censo de 2002 había revelado que 1,4 de los cuatro millones de irlandeses tenían "alguna habilidad" para hablar irlandés y que la cuarta parte de estos lo hablaban diariamente.
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